La muchachada la reclama, la vieja guardia la acoge con desinhibición, y ella sola se impone como el mejor bocadillo: la hamburguesa casera.
Quien se puede resistir a una buena carne de ternera, bien aderezada dentro de un buen pan. Rápido de hacer y más rápida de comer. Cuando el fast food se convierte en slow food.

